¿Sabes en qué consiste la educación sexual integral?

Incluso siendo el director de un banco, es posible que no te escapes de contar con una educación sexual inadecuada, por lo que nunca es tarde para aprender otro poco a cerca de tu cuerpo y de cómo llevar una mejor vida sexual. 

La educación sexual integral no es más que un enfoque de la misma educación sexual pero sustentado en los derechos de los individuos y con perspectiva de género, dentro y fuera del entorno escolar. Este tipo de educación se lleva a cabo a lo largo de varios periodos en los que se suministra información detallada pertinente a cada edad y ajustadas a las  cambiantes capacidades de los jóvenes de ambos sexos.

Para hacerla completa, debe contar con información relevante de origen científico que incluya el desarrollo humano, su anatomía y sobretodo de la salud reproductiva.  Así mismo, información sobre anticoncepción, enfermedades de transmisión sexual (ITS), infecciones en el parto y el VIH. Y no solo se trata de informar, sino de encaminar a los más jóvenes en una autoexploración y cultivo de los valores que resultan positivos referidos a su bienestar   sexual y reproductiva.

¿Por dónde se inicia?

Es de suma importancia al momento de afrontar temas de sexualidad, conocer de cerca y de manera detallada el entorno cultural, familiar y educativo de cada individuo, además de manejar de manera precisa los roles de género, y de esta manera poder abordar de forma adecuada temas como la discriminación, los derechos humanos, la igualdad de género y el abuso sexual. 

Los jóvenes se ven favorecidos en todos los ámbitos por medio de este tipo de programas, con lo cual se fomenta la autoestima, la clara comunicación, el pensamiento crítico, un comportamiento respetuoso y la toma responsable de decisiones con las que puedan prepararse para el resto de sus vidas.  

Es posible que ya hayas escuchado a cerca de la educación sexual integral, pues también suele llamársele de otras formas, como por ejemplo: educación sobre el VIH, educación sobre vida familiar, o bien, educación sobre sexualidad con enfoque holístico, aunque ello podría depender del enfoque y diferencias que se le quieran dar de acuerdo al entorno, con lo cual dicha preparación para la vida también podría incluir temas sobre como enfrentar pérdidas, cuidado de familiares enfermos, entre otros. 

Para alcanzar una adecuada educación sexual integral se debe: 

  • Promover comportamientos para fomentar la inclusión y la igualdad de géneros
  • Dar a conocer de una mejor manera los diversos métodos de enseñanza sustentados en la participación con el fin de ayudar a fortalecer las distintas aptitudes de comunicación y con ello la capacidad de toma de decisiones 
  • Fomentar el respeto por la diversidad y en sí por los seres humanos
  • Alcanzar una adaptación de acuerdo a la edad, necesidades de los y las jóvenes, y a su cultura
  • Dar a conocer un enfoque sobre el ciclo de vida y sobre la sexualidad de manera positiva
  • Tomar en cuenta y estimular las distintas aptitudes inherentes al pensamiento crítico, además de la participación de los individuos en la toma de decisiones 
  • Ofrecer un entorno seguro donde se pueda dar el aprendizaje seguro y saludable fundamentado en información precisa y científica
  • Tomar de frente la desigualdad de género, así como las vulnerabilidades, la exclusión y finalmente las violaciones de los derechos humanos en los que se incluye la violencia de género y el abuso sexual.

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