La sexualidad como parte de la educación integral

De acuerdo a la Oficina Regional de Educación para América Latina y El Caribe, la educación sexual debe ser parte integral tanto de la educación básica, yendo más allá hasta  conformarse en una educación con rango fundamental que debe ir más allá de la adquisición de un mero conocimiento, sino que debe proporcionar competencias y habilidades para la vida. 

Y es que resulta de suma importancia enseñar a utilizar las competencias para la vida ya que ello proporciona habilidades para la vida, ya que lo relevante de ello es que la vida se encuentra en constante cambios y evolución. Tal proyección no es una idea nueva, ya que desde la década de los 90 hace presencia el control de competencias en los currículos, pero en esta oportunidad más adaptados a la realidad circundante en la época contemporánea y al mundo de trabajo. 

Tal corriente ha tenido bastante auge, ya no es tan simple como hablar de reumatología barcelona, pues vincula los saberes a las prácticas sociales, a la resolución de situaciones complejas, al abordaje de los problemas cotidianos, y a la elaboración de proyectos de vida.  En cuanto al concepto de las competencias,este también nos remite a una amplia noción de la calidad de la educación, más allá de las habilidades cognitivas en lengua, matemática o ciencia. 

La educación basada en la sexualidad es considerada como la apropiación de destrezas para la vida social y ciudadana como la modernización de los planes de estudio que incluyen contenidos de aprendizaje, su metodología, los sistemas de evaluación, pero además también los materiales didácticos; sumado a ello se requiere de una formación para los docentes más eficaz, con el fin de que se cuente con una mejor organización de   las instituciones escolares acompañada de la gestión de sus directivos. 

Por ejemplo que debe ser usado para incluir en el sistema educativo basado en la educación de la sexualidad son los cuatro pilares de la educación que fueron presentados en Delors en el año 1996, que se enfocan en aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser, pero tampoco se puede dejar de un lado los saberes de la educación que fueron identificados por Morin, los cuales sientan las bases conceptuales para desarrollar nuevas actitudes y prácticas orientadas al cumplimiento eficaz de una meta, convirtiéndose en una competencia. 

Pero lo anteriormente expuesto, contiene un nivel importante de complejidad y esta radica en poder llevar a cabo tales conocimientos conjuntamente con su adaptabilidad a un plano de respuesta que haga frente a los cambios sociales, pero que también vaya más allá  trascendiendo la frontera del cognitivo para que de esta manera puedan intervenir las dimensiones sociales, comunicativas y afectivas. El fin último de tales cambios y propuestas es que los estudiantes se transformen en ciudadanos activos y creativos ante los distintos desafíos que los esperan en futuro, de manera que sean solidarios y responsables con su entorno comprendiendo cabalmente que la sexualidad es parte integral de la vida de las personas y contribuye al desarrollo de la identidad del ser humano.